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Entradas

297. SEÑALES, PENSAMIENTOS Y VIDA.

  “No dejes pasar un solo día sin hacer señales. Alguien sacará provecho de ellas” Apuntes I Elias Canetti, (2008)   A veces nos preguntamos si tiene sentido todo lo que uno hace, sobre todo en momentos de la existencia que adquieren una carga significativa para la gran mayoría de seres mundanos, arrastrados por las tendencias de una sociedad obsesionada con la juventud y que desprecia aquello que supone que solo se logra con el paso del tiempo, la conciencia y la manera de vivir, es decir la sabiduría, que no necesariamente emerge de una cultura libresca, aunque no la niega, sino que surge en especial de una experiencia de praxis de vida, consciente y guiada por la atención.
Entradas recientes

296. DEL AMOR ESPIRITUAL AL AMOR HUMANO: LAS DIMENSIONES DEL AMOR

  “Sólo el amor, esa sutil condensación de lo eterno,  es absolutamente libre” Chantal Maillard Filosofía en días críticos  

294. LAS RUPTURAS, LOS APRENDIZAJES Y EL ARTE DE VIVIR EN EL PRESENTE.

  Sólo está el presente, nada más existe. La chispa de un fósforo que se enciende en medio de una noche oscura, fugaz, incierta. No obstante, en esa pequeña luz, están todas las posibilidades de realización humana.   Vivir es dejar de ser aquello que hemos creído para empezar a ser. Es un rasgar o romper la imagen que hemos construido de nosotros mismos desde los marcos culturales establecidos para empezar a evidenciar aquello que la estructura de conceptos e ideas nos impide ver. Vivir, la verdadera vida es, por tanto, un proceso de ir hacía lo que en esencia somos, superando las fragmentaciones y condicionamientos que nos hacen permanecer separados, inmersos en compartimientos estancos, alejados de cualquier posibilidad de encuentro que nos integre. En ese vivir, las rupturas son permanentes, no solo de relaciones, de vínculos, sino con el pasado inexistente, así como frente a un futuro construido desde imágenes, proyectos, expectativas ilusorias que nos impiden vivir en el presente.

293. EL CONTRATO SOCIAL EN COLOMBIA, REALIDAD Y CRISIS

 

292. EL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO.

 

291. EL SUFRIMIENTO Y DOLOR DEL OTRO ME DEFINE

  “Dime qué es para ti el sufrimiento de los demás y te podré decir quién eres” Camilo Prieto. Dentro de mis redes sociales, procuro seguir, así casi nunca interactúe de manera directa y constante a personas que en su vida diaria se esfuerzan por hacer algo desde su campo de acción para que el país y el mundo puedan ser un lugar donde todos y todas podamos vivir con dignidad. Médicos, maestros, escritores entre otros. Hay miles de colombianos que todos los días hacen la tarea que les corresponde en medio de la invisibilidad, porque es más fácil poner atención a los b baches profundos que hay en la estructura social de nuestro país. El epígrafe que sirve de referencia al tema de este artículo, pertenece a Camilo Prieto, un médico y activista social que promueve acciones orientadas a buscar un mayor bienestar para las personas y para el mismo planeta, en especial allí, donde la acción de estado es fragmentaria.   En su planteamiento, nos invita a pensar en el dolor del otro y en su sig

290. CARTA A MI MISMO: EL CAMINO DE LA CREATIVIDAD EN MEDIO DE TODO

  Pereira, 31 de diciembre de 2021   Querido y apreciado Diego,   Hoy que llega a su fin un nuevo año para que juntos hagamos un balance un poco provisional, como siempre es la vida, de lo que ha sido este año.  Bien sabes que, así como el 2020, este año no ha estado excepto de retos, algunos impuestos por las circunstancias que nos han rodeado y otros que han sido resultado del deseo de aprender, de imponerme nuevos retos, en especial, en algo que he encontrado satisfactorio, la escritura.  Hace cerca de tres años empezaste a aprender a escribir narrativa. Esto me ha obligado a desaprender ciertas cosas y a reaprender a apreciar la belleza del lenguaje a través del cual el mundo se hace lo que es.  Ya tienes en tus manos terminado un libro de cuentos que deberás someter a una nueva revisión en el nuevo año antes de definir qué destino tendrá. Obviamente, el primer evaluador de su propio trabajo debes ser tú mismo, porque en últimas, eso de escribir es un proceso constante de reescritu